domingo, 30 de diciembre de 2012

cómo es?

Es como yo pienso? Asi en este estado en el que estoy, que casi no puedo pensar de la bronca que tengo,y veo todo negro y quiero echarte de mi casa, y me alegro de haberme ido a vivir a mas de dos mil kilómetros de tu casa, y siento que me haces mal, que sacas lo peor de mi, que no me entendés, que no me escuchás, que no te importo, que no se puede hablar con vos, que no sirve intentar conectar, que no vale la pena gastar energía en esto. Que tengo que dejarlo pasar, respirar, seguir con mi vida y olvidarme.
O capaz que no, que no es como yo pienso, que la loca soy yo, que no ando bien estos días, que me estoy mandando muchas cagadas de todos los colores y que por las hormonas o porque estoy muy mental o porque nunca cambié, tengo esa sutil habilidad de echar todo a perder en un segundo, de arruinar los mejores momentos, de retroceder 30 pasos en lugar de avanzar medio. De arrepentirme a los 10 minutos de alguna de mis actitudes y las cosas que digo. De sentir esta culpa que me carcome la cabeza y de convencerme de que no tengo arreglo, vine a este mundo mal hecha y no tengo solución. 
Cómo es? 
Capaz es lo mismo dependiendo del punto de donde se lo mire, no?
Capaz no son dos cosas distintas, capaz es todo lo mismo.

martes, 13 de marzo de 2012

Será?

Hay ciertas cosas que no puedo hablar todavía. Con nadie. Y nadie es NADIE.
Son penas o conflictos o problemas, como sea, que no estoy preparada para sacar afuera.
Son mías y no consigo soltarlas.
Que si las suelto mejoran? Capaz que sí.
Que si las digo desaparecen y me dejan en paz? Puede ser.
Que contarlas es asumirlas y asumirlas es superarlas? Tal vez pase por ahí.
Pero no todavía, no es el momento, no puedo.
Y a veces fantaseo con que la raiz de todos mis males está ahí.
Creo que es un consuelo simple, pero tengo que reconocer que un poquito me intriga saber cuanta relación hay entre mi tristeza infinita y esa imposibilidad de escupir algunas cosas que me pasan.

Eureka!

Se me había pasado y volvió, entonces me dieron ganas de venir a contarlo acá y me di cuenta de algo: empecé terapia y dejé de frecuentar este blog. Abandoné a mi psicóloga y de golpe ando seguido por acá. Suena clishé, lo sé, pero este es el mejor lugar de autoanálisis que tengo. Y como pintan las cosas, parece que nos vamos a encontrar seguido.

martes, 21 de febrero de 2012

RECALCULANDO

Es odioso darte cuenta que retrocediste veinte pasos. Que esas cosas que creiste resueltas, superadas, parte del pasado, vuelven de golpe y te demuestran que no las manejás, que te pueden y te dominan.
Que fue lindo mientras te creiste fuerte, pero no chiquita, no.
No sos la mujer maravilla y tus debilidades andan a flor de piel en estos días.
Cómo sigo?
Quién me indica el camino ahora?
Sigo retrocediendo?
Le doy pa delante?
Busco un atajo, otro camino?
Que mierda tengo que hacer para encontrarme?

sábado, 12 de marzo de 2011

Un año después...

Después de casi un año calendario de no aparecer por este pozo, acá estoy. Hace un par de meses que siento la necesidad de venir, pero aunque parezca mentira había perdido este sitio. No fue fácil pero lo encontré, y lo ví tan lindo que las ganas de actualizarlo me ganaron.
No sé bien a dónde va este post. Tengo tanto para decir que no sé por donde empezar.
Pasaron muchas cosas, al releer todo lo escrito creo que, definitivamente, todo el ruido que tenía en la cabeza me hizo arrancar de una vez, pero arrancar enserio.
Renuncié a mi trabajo y me voy a vivir a la patagonia.
Ese renglón, de tal fácil escritura, implica tantas sensaciones que no entrarían en toda la internet. Ganas, ilusiones, expectativas, algunos miedos y temores también pero sobre todo LIBERTAD. Eso es lo que siento ahora. Todo está por venir, todo por pasar, nada dicho ni predeterminado. Tal vez me voy por un par de meses, tal vez por años o toda mi vida. Tal vez las cosas sean difíciles, capaz todo fluya tremendamente y pueda decir en un tiempo que encontré mi lugar en el mundo. No sé nada de eso, pero sí se que si esto no es la felicidad misma, se le parece mucho.
Lo más curioso es que por casualidad (causalidad?) justo en el proceso de la decisión di con las respuestas a muchos de los interrogantes que me desvelaban y pude despertarme de alguna forma. Acá y ahora. Esa fue la filosofía que me mantuvo serena mientras toda la gente que me rodeaba, tal vez sin querer, cuestionaba de raíz mi decisión. Algunos incluso con el pretexto de extrañarme, dizfrazando sus propias frustraciones de angustia por mi partida. Comprensé una vida y dejenmé vivir la mía en paz. Estas situaciones sirven de verdad para separar la paja del trigo. Para reafirmar que hay gente que no. Para confirmar que mi familia, mis viejos y mis hermanos, son los seres más incondicionales del mundo para mí. Los únicos en los que confío ciegamente, mi norte, mi razón, mi todo. Ellos y los amigos de verdad, son lo único que voy a extrañar de esta vida abúlica que llevo en esta Buenos Aires. Pero ojo, lo que voy a extrañar es simplemente la cotidianeidad, porque por más que estemos lejos en el mapa, estamos cerca del corazón y cuando eso se da, no hay kilómetros que valgan.
Así que por todo esto es que hoy, sábado a la noche, no habiendo hecho demasiado de mi día ya no me hago tantos cuestionamientos. Tomé las riendas de mi vida y allá voy, a vivirla intensamente porque es mía. Y porque vale la pena. Salúd!

jueves, 25 de marzo de 2010

Triste

De esa tristeza que se siente hasta en los huesos, pero no se explica fácilmente, porque está hecha de muchas cosas, de muchas angustias y frustraciones, de viejas cuestiones pendientes y reiterados errores.

Quiero ser como esa chica que canta, la que tiene el pelo retro y se viste super alternativa. Vive de la cabeza y le pagan por cantar en bares y hacer stand up en teatros del under. Claro, el tema es que a ella le es fácil porque su padre tiene tantos contactos que con solo levantar el teléfono le llueven ofertas. Además no necesita el dinero que gana, viene de buena familia y tiene su futuro asegurado. En realidad trabaja para desarrollarse a si misma. Yo no tengo esa suerte, si no trabajo no como, para mi trabajar es un medio para otras cosas, la pena es que el “medio” me consume el tiempo que quisiera dedicarle al “fin” si es que lo hay.

Entonces no, quiero ser como esa chica modelo. Altísima, flaca, tiene el pelo ondulado hasta la cintura y las tetas hechas.  Muy hippie chick, tan linda y despreocupada. Viaja por el mundo haciendo catálogos y publicidades que no ve nadie, pero le dejan buenos ingresos para seguir viajando y comprar mas y mas cosas.  Cuando para en el país, se refugia en la casa de su novio del ambiente y sale de extra en alguna sitcom  que va a las 9 de la noche por la televisión pública. Pero claro, ella es muy linda. Y su noviecito famoso también tiene contactos poderosos que le hacen todo más fácil. Yo no tengo esa cara, ni esa altura ni me hice las tetas ni tengo 20 años.

Yo dediqué mi vida a estudiar una carrera, pasé mis mejores años preocupándome por exámenes, cursadas, notas y sobre todo por tener un trabajo que me sustente y que además implique mi crecimiento profesional. A mí no me quedaba tiempo para pensar en viajes y salidas cool un jueves a la noche. Yo no tenía plata para vestirme en rapsodia ni mucho menos para pasar por el quirófano y salir con la delantera de Pamela David.

Sin embargo yo era feliz, estaba convencida de lo que hacía, estudiaba una carrera que amaba y cada pequeño logro me daba una tremenda satisfacción.  

Sucede que las cosas se complican después de recorrido el camino.

Es hoy, cuando miro para atrás y veo tanto esfuerzo y tantos sueños para terminar trabajando en cárceles burocráticas, sin espacio para la creación ni el desarrollo, sin tiempo para absolutamente nada, tan presa del sistema y de un trabajo en el que me gusta el “que” pero odio del “como". En un día a día desgastante, aplastante que sólo me deja  la sensación de estar perdiendo el tiempo atrozmente.

Es hoy, cuando miro para atrás y quiero tener 20 años otra vez para vivirlos distinto. Para realmente disfrutar la vida en lugar de perseguir algo a futuro sin ninguna certeza de que va  a llegar. Porque no llega nada, nunca. Porque la vida es el recorrido, es el viaje, no existe algo como un destino final. Es mentira.

Entonces anhelo volver al punto de partida, no para torcer totalmente el camino, soy una convencida de que en mayor o menor medida tomaría las mismas coordenadas, pero quiero volver al punto cero para descartar el camino lluvioso, de ripio, quiero dejar de lado tantos kilómetros recorridos a toda velocidad sin siquiera bajar a estirar las piernas para tomar un sendero lleno de arboles,  que tenga mucho sol y viajar a veinte quilómetros por hora sintiendo el viento y escuchando los pajaritos.

Quiero volver a vivir con la conciencia de que el mientras tanto, el hoy, el momento es realmente lo único que importa. Lo único real.

 


jueves, 29 de octubre de 2009

(Des) focalizar

Otro de mis grandes defectos es que pongo mucha energía en las cosas que me preocupan, y priorizo tanto la búsqueda de la solución que descuido todo lo demás. Puedo estar dos semanas sin limpiar/ordenar mi casa porque tengo que terminar "un reporte muy importante" en el trabajo.
Puedo estar sin ir a la peluquería dos meses, aunque tenga la porra como el pibe Valderrama, sólo porque estoy "estudiando para ese exámen". Puedo postergar viajes, reuniones, programas porque quiero esperar los resultados de los análisis que me mandó el médico.
No son razones reales, son excusas, son obstáculos que me pongo solita para empañar las cosas buenas que tengo o puedo llegar a tener. Es un auto boicot que me exijo focalizando mi cabeza siempre en las cosas que están mal.
Basta, o empiezo a aprender a disfrutar el momento, a sacarle dramatismo a la vida, a ver la media mitad llena del vaso, o me voy por decisión propia al Moyano, a pedir una habitación vip con ventana al patio trasero.